MISTERIOS LUMINOSOS
(Jueves)
CUARTO MISTERIO LUMINOSO
JESÚS SE TRANSFIGURA EN EL MONTE TABOR
Del Evangelio según san Mateo (17,19)
REFLEXIÓN
Este episodio de la vida de Jesús tuvo lugar, según lo señalan los evangelios, unos días antes de su juicio y condena en la ciudad santa de Jerusalén, y fue para los tres discípulos que estaban con él, una verdadera visión de su gloria, destinada a darles paz en los momentos de dolor que estaban próximos a ocurrir.
De manera semejante a lo que sucedió cuando fue bautizado por Juan en el río Jordán, Dios Padre se hizo presente y dejó escuchar su voz reconociendo a Jesús como su Hijo muy querido, pero esta vez señaló además a quienes estaban presentes, la necesidad de que escucharan su voz y su mensaje.
Escuchar a Jesús es, sin duda, escuchar a Dios; oír su Palabra de verdad y de vida; permitir que su amor nos transforme, nos transfigure, haga de cada uno de nosotros un verdadero hijo o hija de Dios.
Mientras rezamos las diez Avemarías de este Misterio del Rosario, pidamos a Jesús, por intercesión de María, que la Iglesia, a la que pertenecemos por nuestro Bautismo, sea en el mundo, signo claro de su presencia, y que cada uno de los cristianos católicos, sepamos dar testimonio de su bondad y de su amor, en el lugar en el que nos ha tocado vivir, con nuestras acciones y palabras.
De manera semejante a lo que sucedió cuando fue bautizado por Juan en el río Jordán, Dios Padre se hizo presente y dejó escuchar su voz reconociendo a Jesús como su Hijo muy querido, pero esta vez señaló además a quienes estaban presentes, la necesidad de que escucharan su voz y su mensaje.
Escuchar a Jesús es, sin duda, escuchar a Dios; oír su Palabra de verdad y de vida; permitir que su amor nos transforme, nos transfigure, haga de cada uno de nosotros un verdadero hijo o hija de Dios.
INTENCIÓN

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