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sábado, 4 de agosto de 2018

LA FRASE DEL DÍA

Domingo 05 de Agosto





MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "Danos siempre de ese pan"

TIEMPO ORDINARIO
DOMINGO DE LA SEMANA XVIII
05 de Agosto

      Guigo el Cartujo (¿-1188) prior de la Gran Cartuja Meditación 10

«Danos siempre de ese pan»

    El pan del alma es Cristo, «el pan vivo bajado del cielo» (Jn 6,51) que alimenta a los suyos, ahora a través de la fe, y por la visión en el mundo futuro. Porque Cristo habita en ti por la fe, y la fe en Cristo es Cristo en tu corazón (Ef 3,17). Posees a Cristo en la medida que tú crees en él. 

     Y en verdad Cristo es un solo pan, «porque no hay más que un solo Señor, una sola fe» (Ef 4,5) para todos los creyentes aunque del mismo don de la fe unos reciban más y otros menos... Así como la verdad es una, así también una sola fe en la verdad es la única guía y alimento para los creyentes, y «el mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como a él le parece» (1C 12,11). 

     Así pues, vivimos todos del mismo pan y cada uno recibe su parte; y sin embargo Cristo está todo entero para todos, excepto para los que rompen la unidad... En el don que yo recibo poseo a Cristo entero y Cristo me posee todo entero, igual que el miembro que pertenece al cuerpo entero posee, a cambio, al cuerpo entero. Esta porción de fe que tú has recibido compartiéndola con los demás es como el trozo pequeño de pan que tienes en tu boca. Pero si tú no meditas de manera frecuente y piadosa eso que crees, si no lo masticas, esto es, triturándolo y pasándolo de nuevo por los dientes, es decir, por los sentidos de tu espíritu, no pasará de tu garganta, es decir, no llegará hasta tu inteligencia. Pues, en efecto, ¿cómo podrás comprender bien lo que raramente y con negligencia meditas, sobre todo tratándose de una cosa tenue e invisible?... Que por la meditación, pues, «la Ley del Señor esté siempre en tu boca» (Ex, 3,9) a fin de que en ti nazca la buena inteligencia de estas cosas. A través de la buena comprensión el alimento espiritual llega hasta tu corazón, para que aprecies lo que has comprendido y lo recojas con amor.

Fuente: ⒸEvangelizo.org


jueves, 9 de febrero de 2017

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "En seguida fue a buscarlo y se le echó a los pies"


TIEMPO ORDINARIO
JUEVES DE LA SEMANA V
09 de Febrero

      Guigo el Cartujo (¿-1188), prior de la Gran Cartuja 
      Carta sobre la vida contemplativa, 6-7

«En seguida fue a buscarlo y se le echó a los pies»

    «Señor, a quien nadie puede ver sino los corazones puros (Mt 5,8), yo busco, por medio de la lectura y de la meditación, lo que es la verdadera pureza de corazón y cómo es posible obtenerla para ser capaz, gracias a ella, de conocerte, aunque sea muy poco. He buscado tu rostro, Señor, he buscado tu rostro (sl 26,8). He meditado mucho en mi corazón, y un fuego se ha encendido en mi meditación: el deseo de conocerte más. Cuando partes para mí el pan de las sagradas Escrituras, me eres conocido en esta fracción del pan (Lc 24,30-35). Y cuanto más te conozco, más deseo conocerte, no solamente en la corteza de la letra, sino en el sabor de la experiencia.

    «No pido esto, Señor, en razón de mis méritos propios, sino por tu misericordia. Confieso, en efecto, que soy pecador e indigno, pero también 'los perritos comen las migas que caen de la mesa de sus amos'. Dame, Señor, las prendas de la futura herencia, una gota al menos de la lluvia celestial para refrescar mi sed, porque ardo en amor»...

    Con estas palabras ardientes el alma llama a su Esposo. Y el Señor que mira a los justos y que no solamente escucha su oración, sino que está presente en ella, no espera a que termine. La interrumpe a la mitad de su camino; se presenta inesperadamente, se apresura al encuentro del alma que lo desea, emanando del dulce rocío del cielo como del perfume más precioso. Él recrea al alma fatigada, nutre a la que tiene hambre, fortalece su fragilidad, la vivifica mortificándola con un dulce olvido de ella misma, y la hace sobria embriagándola.

Fuente: ©Evangelizo.org