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jueves, 31 de enero de 2019

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "El grano de trigo que cae en tierra y muere, da mucho fruto"

TIEMPO ORDINARIO
VIERNES DE LA SEMANA III
01 de Febrero

     San Cromacio de Aquilea - Sermones: Muriendo nos dio acceso a su Reino
«El grano de trigo que cae en tierra y muere, da mucho fruto»

    El Señor se comparó a sí mismo a un grano de mostaza: siendo Dios de gloria y majestad eterna, se hizo un niño muy pequeño, puesto que quiso nacer de una virgen tomando un cuerpo de niño. Lo pusieron en tierra cuando su cuerpo fue enterrado. Pero después de haberse enderezado de entre los muertos por su gloriosa resurrección, creció tanto en la tierra que llegó a ser un árbol en cuyas ramas habitan los pájaros del cielo.


    Este árbol significa la Iglesia, a la que la muerte de Cristo resucitó en gloria. Sus ramas sólo pueden significar a los apóstoles porque, igual que las ramas son el ornamento natural del árbol, así también los apóstoles, por la belleza de la gracia que han recibido, son el ornamento de la Iglesia de Cristo. Se sabe que sobre sus ramas habitan los pájaros del cielo. Alegóricamente, los pájaros del cielo somos nosotros que, llegando a la Iglesia de Cristo, descansamos sobre la enseñanza de los apóstoles, tal como los pájaros lo hacen sobre las ramas.

sábado, 16 de junio de 2018

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "El grano de trigo que cae en tierra y muere, da mucho fruto"

TIEMPO ORDINARIO
DOMINGO DE LA SEMANA XI
17 de Junio

     San Cromacio de Aquilea (¿-407), obispo Sermón 30, 2

El grano de trigo que cae en tierra y muere, 
da mucho fruto (Jn 12,24).

    El Señor se comparó a sí mismo a un grano de mostaza: siendo Dios de gloria y majestad eterna, se hizo un niño muy pequeño, puesto que quiso nacer de una virgen tomando un cuerpo de niño. Lo pusieron en tierra cuando su cuerpo fue enterrado. Pero después de haberse enderezado de entre los muertos por su gloriosa resurrección, creció tanto en la tierra que llegó a ser un árbol en cuyas ramas habitan los pájaros del cielo.

    Este árbol significa la Iglesia que la muerte de Cristo resucitó en gloria. Sus ramas sólo pueden significar a los apóstoles porque, igual que las ramas son el ornamento natural del árbol, así también los apóstoles, por la belleza de la gracia que han recibido, son el ornamento de la Iglesia de Cristo. Se sabe que sobre sus ramas habitan los pájaros del cielo. Alegóricamente, los pájaros del cielo somos nosotros que, llegando a la Iglesia de Cristo, descansamos sobre la enseñanza de los apóstoles, tal como los pájaros lo hacen sobre las ramas.

Fuente: ©Evangelizo.org



domingo, 10 de junio de 2018

REFLEXIÓN - VOSOTROS SOIS LA LUZ DEL MUNDO

TIEMPO ORDINARIO
LUNES DE LA SEMANA X
Del Común de Apóstoles. Salterio II
11 de Junio

SAN BERNABÉ, apóstol. (MEMORIA).
    Nació en la isla de Chipre y fue uno de los primeros convertidos en Jerusalén. Predicó el Evangelio en Antioquía y fue compañero del apóstol Pablo, al que acompañó en su primer viaje; intervino en el Concilio de Jerusalén. Vuelto a su patria, propagó en ella el Evangelio y allí murió.

De los Tratados de san Cromacio, obispo, sobre el evangelio de san Mateo(Tratado 5, 1. 3-4: CCL 9. 405-407)

VOSOTROS SOIS LA LUZ DEL MUNDO

    Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto del monte; ni se enciende una lámpara para meterla bajo el celemín, sino para ponerla sobre el candelero, así alumbra a todos los que están en la casa. El Señor dijo a sus discípulos que eran la sal de la tierra, porque ellos, por medio de la sabiduría celestial, condimentaron los corazones de los hombres que, por obra del demonio, habían perdido su sabor. Ahora añade también que son la luz del mundo, ya que, iluminados por él mismo, que es la luz verdadera y eterna, se convirtieron ellos también en luz que disipó las tinieblas.

    Puesto que él era el sol de justicia, con razón llama a sus discípulos luz del mundo, ya que ellos fueron como los rayos a través de los cuales derramó sobre el mundo la luz de su conocimiento; ellos, en efecto, ahuyentaron del corazón de los hombres las tinieblas del error, dándoles a conocer la luz de la verdad.

    También nosotros, iluminados por ellos, nos hemos convertido de tinieblas en luz, tal como dice el Apóstol: Un tiempo erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz. Y también: Todos sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.

    En este mismo sentido habla san Juan en su carta, cuando dice: Dios es luz, y el que permanece en Dios está en la luz, como él también está en la luz. Por lo tanto, ya que tenemos la dicha de haber sido liberados de las tinieblas del error, debemos caminar siempre en la luz, como hijos que somos de la luz. Por esto dice el Apóstol: Aparecéis como antorchas en el mundo, presentándole la palabra de vida.

    Si así no lo hacemos, es como si, con nuestra infidelidad, pusiéramos un velo que tapa y oscurece esta luz tan útil y necesaria, en perjuicio nuestro y de los demás. Por esto también incurrió en castigo aquel siervo que prefirió esconder el talento, que había recibido para negociar un lucro celestial, antes que ponerlo en el banco, como sabemos por el Evangelio.

    Así, pues, aquella lámpara resplandeciente, encendida para nuestra salvación, debe brillar siempre en nosotros. Poseemos, en efecto, la lámpara de los mandatos celestiales y de la gracia espiritual, acerca de la cual afirma el salmista: Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. De ella dice también Salomón: El consejo de la ley es lámpara.

    Por consiguiente, nuestro deber es no ocultar esta lámpara de la ley y de la fe, sino ponerla siempre en alto en la Iglesia, como en un candelero, para la salvación de todos, para que así nos beneficiemos nosotros de la luz de su verdad y para que ilumine a todos los creyentes.

viernes, 30 de marzo de 2018

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "Hago el universo nuevo"

TIEMPO DE CUARESMA
TRIDUO PASCUAL - SÁBADO SANTO
31 de Marzo

     San Cromacio de Aquilea (¿-407), obispo Sermón 17, 
    segundo para la Noche de Pascua; SC 154

Hago el universo nuevo (Ap 21,5)

    El mundo entero, que celebra la vigilia pascual a lo largo de esta noche, testimonia la grandeza y la solemnidad de esta noche. Y con razón: en esta noche la muerte ha sido vencida, la Vida está viva, Cristo ha resucitado de entre los muertos. Antaño Moisés había dicho al pueblo, a propósito de esta Vida: "Sentirás que tu vida estará pendiente de un hilo, temblarás día y noche» (Dt 28,66 tipos de Vulg)... Se trata allí de Cristo Señor, él mismo nos lo muestra en el Evangelio cuando dice: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14,6). Se llama camino, porque conduce al Padre; verdad, porque condena la mentira; y vida, porque manda sobre la muerte: "¿Muerte, dónde está tu aguijón? ¿Muerte, dónde está tu victoria?"(1Co 15,55) Porque la muerte, que hasta ahora había vencido siempre, ha sido derrotada por la muerte de su vencedor. La Vida aceptó morir para derrotar a la muerte. Lo mismo que al amanecer las tinieblas desaparecen, así la muerte ha sido aniquilada cuando se levantó la Vida eterna...
    He aquí pues el tiempo de Pascua. Antaño, Moisés habló al pueblo diciendo: "Este mes será para vosotros el primer mes del año" (Ex 12,2)... El primer mes del año no es pues el del enero, donde todo estaba muerto, sino el tiempo de Pascua, dónde todo vuelve a la vida. Porque es ahora cuando la hierba de los prados, en cierto modo, resucita de la muerte, ahora que hay flores en los árboles, y que las vides brotan, ahora que el aire mismo parece feliz como si empezara un nuevo año... Este tiempo de Pascua es pues el primer mes, el tiempo nuevo, y en este día el género humano también es renovado. Porque hoy, en el mundo entero, pueblos innumerables resucitan por el agua del bautismo a una vida nueva...
    Nosotros pues, que creemos que el tiempo de Pascua es verdaderamente el año nuevo, debemos celebrar este día santo con gran felicidad, gozo, y alegría espiritual, con el fin de poder decir en toda verdad este estribillo del salmo: "Este es el día en que actuó el Señor; vivámoslo con alegría y gozo" (117,24).

Fuente: ©Evangelizo.org

lunes, 19 de septiembre de 2016

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "PON LA LÁMPARA SOBRE EL LAMPADARIO"

TIEMPO ORDINARIO
LUNES DE LA SEMANA XXV
19 de Septiembre

     San Cromacio de Aquilea (¿-407), obispo
     Homilías sobre el Evangelio de Mateo 5,1.3-4.


“Pon la lámpara sobre el lampadario”

    El Señor llama a sus discípulos “luz del mundo” (Mt 5,14), porque, después de haber sido iluminados por el, que es la luz verdadera y eterna (Jn 1,9), se han convertido ellos mismos en luz que disipa las tinieblas. Porque él mismo es “el Sol de justicia”(Ma 3, 20) el Señor puede también llamar a sus discípulos “luz del mundo”. Es por ellos, como por los rayos resplandecientes, que él vuelque la luz de su conocimiento sobre la tierra entera... Iluminados por ellos, nosotros mismos, de las tinieblas que éramos, somos nosotros vueltos en luz, como dice San Pablo: “Antes vosotros erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor, vivid como hijos de la luz” (Ef 5, 8). Y todavía “Vosotros sois hijos de la luz, hijos del día, no lo somos de la noche ni de las tinieblas” (1Ts 5,5). San Juan tiene razón al afirmar en su carta: “Dios es luz” (1,5) “El que está en Dios está en la luz” (1, 7)... También nosotros ya que hemos sido librados de las tinieblas del error, debemos vivir en la luz, como hijos de la luz... Es lo que dice el Apóstol: “En medio de ellos, aparecéis, como lumbreras de luz en el mundo, vosotros que lleváis la palabra de vida (Fl 2,15)...

    Esta lámpara resplandeciente, que ha sido encendida para servir nuestra salvación, debe siempre brillar en nosotros... Esta lámpara de la ley y de la fe, no debemos por tanto ocultarla, sino colocarla siempre en la Iglesia como sobre el lampadario, para la salvación de un gran número, a fin de alegrarnos de la luz de su verdad, y brillar en todos los creyentes.

Fuente: ©Evangelizo.org