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martes, 12 de marzo de 2019

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - Lc 11, 29-32: La señal de Jonás

TIEMPO DE CUARESMA
MIÉRCOLES DE LA SEMANA I
Propio del Tiempo. Salterio I

13 de marzo



San Romano el Melódico

Himno: Gracias a sus lágrimas abrieron el cielo.

«Nínive» (Himno atribuido) : SC 99

«Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive : lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación» (Lc 11,30).

  Preveniste la desesperación de Nínive, desviaste la amenaza ya anunciada, y tu misericordia venció tu cólera, Señor. Ten piedad, todavía hoy, de tu pueblo y de tu ciudad; derriba a nuestros adversarios con tu mano poderosa, por la intercesión de la Madre de Dios, acogiendo nuestro arrepentimiento.

  El hospital del arrepentimiento está abierto a todas las enfermedades morales: venid, apresurémosnos a ir allá, y a adquirir fuerza para nuestras almas. Es en el arrepentimiento donde la pecadora encontró la salud, donde Pedro fue liberado de su negación, David dio fin al sufrimiento de su corazón y los Ninivitas fueron curados (Lc 7,50; 22,62; 2S 12,13). No vacilemos, pues, y levantémosnos, mostrémosle nuestras heridas al Salvador y dejémonos vendar. Porque sobrepasa todo deseo, en la acogida que hace a nuestro arrepentimiento.

  Jamás ha sido exigido honorario alguno a los que van, porque no podrían ofrecer un regalo del mismo valor que la cura. Recobraron la salud gratuitamente, pero dieron lo que podían dar: en lugar de regalos, lágrimas, porque éstas son allí para este Libertador, preciosos objetos de amor y de deseo. Lo demuestran la pecadora, Pedro, David y los Ninivitas, porque justamente aportando solo sus sollozos, llegaron los pies del Libertador, y este recibió su arrepentimiento.

  Las lágrimas son a menudo más fuertes que Dios, si se puede decir, y verdaderamente le fuerzan: porque el Misericordioso se deja encadenar con alegría por las lágrimas, por las lágrimas del espíritu de los pequeños (cf 2Co 7,10)… Lloremos pues de corazón, a la manera de los Ninivitas, que gracias a su contricción, abrieron el cielo y fueron vistos por el Libertador, que recibió su arrepentimiento.


domingo, 14 de octubre de 2018

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive"

TIEMPO ORDINARIO
LUNES DE LA SEMANA XXVIII
15 de Octubre

      San Romano el Melódico Himno: Gracias a sus lágrimas abrieron el cielo.

«Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive :
 lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación» (Lc 11,30).

    Preveniste la desesperación de Nínive, desviaste la amenaza ya anunciada, y tu misericordia venció tu cólera, Señor. Ten piedad, todavía hoy, de tu pueblo y de tu ciudad; derriba a nuestros adversarios con tu mano poderosa, por la intercesión de la Madre de Dios, acogiendo nuestro arrepentimiento.

    El hospital del arrepentimiento está abierto a todas las enfermedades morales: venid, apresurémosnos a ir allá, y a adquirir fuerza para nuestras almas. Es en el arrepentimiento donde la pecadora encontró la salud, donde Pedro fue liberado de su negación, David dio fin al sufrimiento de su corazón y los Ninivitas fueron curados (Lc 7,50; 22,62; 2S 12,13). No vacilemos, pues, y levantémosnos, mostrémosle nuestras heridas al Salvador y dejémonos vendar. Porque sobrepasa todo deseo, en la acogida que hace a nuestro arrepentimiento.

viernes, 6 de abril de 2018

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "Proclamad la buena noticia a toda la creación"

TIEMPO PASCUAL
SÁBADO DE LA SEMANA I
07 de Abril

     San Romano el Melódico (?-c. 560), compositor de himnos Himno
    «La misión de los apóstoles», 13 s; SC 283

«Proclamad la buena noticia a toda la creación»

    Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos... (Mt 28,18-19). Porque todo me ha sido devuelto por El que me engendró, el cielo y la tierra de los que ya era dueño antes de haber tomado carne. Ahora he tomado posesión de mi realeza sobre todo el universo, y en vosotros tengo un consejo de ministros sagrado, sólo yo que conozco el fondo de los corazones.»
    "Id a todas las naciones. Habiendo echado en tierra el grano del arrepentimiento, regadlo con vuestras enseñanzas". Escuchando estas palabras, los apóstoles se miraban unos otros meneando la cabeza: "¿De dónde nos vendrán las palabras y la lengua para hablar a todos? ¿Quién nos dará la fuerza para luchar con los pueblos y las naciones como nos lo has dicho, nosotros que no tenemos letras ni cultura, que somos humildes pescadores, el único que conoces el fondo de los corazones?"
    "No se atormenten más vuestros corazones, que el Enemigo no turbe vuestro espíritu. No penséis más como niños... No quiero vencer por la fuerza, sino por la debilidad. No busco filósofos: escogí 'lo necio del mundo' (1Co 1,27), yo que sólo conozco el fondo de los corazones.»
    "Id, pues, a toda la creación. Regad con vuestras enseñanzas el grano de arrepentimiento que sembrasteis. Procurad que ningún alma arrepentida se quede fuera de vuestra red. Me complazco en aquellos que vuelven, como bien sabéis vosotros. ¡Oh, si el que me traicionó, hubiera vuelto después de haberme vendido! Borrando su pecado, lo habría reunido con vosotros, yo que sólo conozco el fondo de los corazones...»
    "Decid que soy Dios y que yo, el Indecible, tomé la condición de esclavo (Fl 2,7). Mostrad cómo hice mías las heridas de la carne... Fui enterrado porque había sido condenado, descendí al infierno porque soy el Señor..." Confortados por estas palabras, los apóstoles decían al Creador: "Tu eres el Dios que existía antes de los siglos, y no tendrás fin... Te proclamaremos como lo ordenaste. Estate con nosotros, sé nuestro defensor, tú que sólo conoces el fondo de los corazones".

Fuente: ©Evangelizo.org



domingo, 15 de octubre de 2017

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "Jonás fué un signo para los habitantes de Nínive : lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación"

TIEMPO ORDINARIO
LUNES DE LA SEMANA XXVIII
16 de Octubre

Atribuido a San Romano el Melódico (¿-c. 560), compositor de himnos Himno 
« Nínive » ; SC 99

Jonás fué un signo para los habitantes de Nínive :
 lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación

    Preveniste la desesperación de Nínive, desviaste la amenaza ya anunciada, y tu misericordia venció tu cólera, Señor. Ten piedad, todavía hoy, de tu pueblo y de tu ciudad; derriba a nuestros adversarios con tu mano poderosa, por la intercesión de la Madre de Dios, acogiendo nuestro arrepentimiento.

    El hospital del arrepentimiento está abierto a todas las enfermedades morales: venid, apresuremonos a ir allá, y a adquirir fuerza para nuestras almas. Es en el arrepentimiento donde la pecadora encontró la salud, donde Pedro fue liberado de su negación, David dió fin al sufrimiento de su corazón y los Ninivitas fueron curados (Lc 7,50; 22,62; 2S 12,13). No vacilemos, pues, y levantémonos, mostremosle nuestras heridas al Salvador y dejémonos vendar. Porque sobrepasa todo deseo, en la acogida que hace a nuestro arrepentimiento.

    Jamás ha sido exigido honorario alguno a los que van, porque no podrían ofrecer un regalo del mismo valor que la cura. Recobraron la salud gratuitamente, pero dieron lo que podían dar: en lugar de regalos, lágrimas, porque éstas son allí para este Libertador, preciosos objetos de amor y de deseo. Lo demuestran la pecadora, Pedro, David y los Ninivitas, porque justamente aportando solo sus sollozos, llegaron los pies del Libertador, y este recibió su arrepentimiento.

    Las lágrimas son a menudo más fuertes que Dios, si se puede decir, y verdaderamente le fuerzan: porque el Misericordioso se deja encadenar con alegría por las lágrimas, por las lágrimas del espíritu de los pequeños (cf 2Co 7,10)... Lloremos pues de corazón, a la manera de los Ninivitas, que gracias a su contricción, abrieron el cielo y fueron vistos por el Libertador, que recibió su arrepentimiento.


Fuente: ©Evangelizo.org


domingo, 6 de agosto de 2017

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "Comieron todos hasta quedar satisfechos"

TIEMPO ORDINARIO
LUNES DE LA SEMANA XVIII
07 de Agosto

     San Romano el Melódico (?-c. 560), compositor de himnos Himno 24, « La multiplicación de los panes»

«Comieron todos hasta quedar satisfechos»

    Viendo que atardecía, los apóstoles del Redentor se apresuraron a ir a su encuentro para decirle: «Maestro, es muy tarde y todo el pueblo está hambriento; y estamos en despoblado, tú lo sabes.
Despídelos antes que anochezca para que vayan a las aldeas y se compren de comer. Porque esta multitud no son capaces de ayunar como lo hacemos nosotros que nos has dado la fuerza porque tú eres el pan celestial de inmortalidad.

    «Tú, por naturaleza, eres el gran salvador del mundo, y has dado a todos el conocimiento; alimentando al pueblo con palabras de verdad has conducido a los hombres al camino de la salvación dándoles a conocer la justicia. Han alimentado espiritualmente sus almas, pero ahora tienen necesidad de cuidar sus cuerpos... Despídelos porque nosotros estamos inquietos por ellos... Has enseñado a tus discípulos y apóstoles la compasión hacia todos, porque tú eres el pan celestial de inmortalidad...»

    Cristo, al oír estas palabras les replicó: «Os equivocáis no teniendo en cuenta que soy el Creador del mundo, y soy yo quien está pendiente del mundo; conozco muy bien la necesidad de esta multitud, tengo presente que estamos en un despoblado y que está a punto de ponerse el sol porque soy yo quien ha fijado al sol su carrera. Me doy cuenta del agotamiento de la multitud que está ahí, y sé muy bien lo que voy a hacer por ella. Yo mismo aliviaré su hambre, porque yo soy el pan celestial de inmortalidad...

    «Vosotros pensáis: '¿quién alimentará a esta multitud en el desierto?'. Pues bien, sabed claramente, amigos, quien soy yo: yo soy el que alimenté a Israel en el desierto y quien les di el pan del cielo. Yo hice salir, en un lugar árido, agua de la roca, y además de todo esto les procuré codornices en gran cantidad, porque yo soy el pan celestial de inmortalidad...»

    Multiplica de la misma manera en todos nosotros, Salvador, la multitud de tus misericordias, y de la misma manera que con tu sabiduría has saciado a la multitud en el desierto y la has alimentado con tu poder, sácianos a todos de santidad, haciéndonos firmes la fe, Señor. Aliméntanos a todos, tú que eres Compasivo; danos tu gracia y el perdón de nuestras faltas..., puesto que solo tú eres el Cristo, el único misericordioso, pan celestial de inmortalidad.


Fuente: ©Evangelizo.org


viernes, 21 de julio de 2017

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "María Magdalena, enviada a anunciar la resurrección"

TIEMPO ORDINARIO
SÁBADO DE LA SEMANA XV
22 de Julio

      San Romano el Melódico (?-c. 560), compositor de himnos Himno 40

María Magdalena, enviada a anunciar la resurrección

    El que sondea las entrañas y el corazón (Sl 7,10), sabiendo que María reconocería su voz, como verdadero pastor llama a su cordero (Jn 10,4) diciendo: “¡María!”. Y ella dice enseguida: “Sí, ciertamente es mi pastor el que me llama para contarme desde ahora entre las noventa y nueve ovejas (Lc 15,4). Veo legiones de santos, ejércitos de justos… siguiéndole a él. Sé muy bien que es él el que me llama; yo ya lo había dicho, es mi Señor, es él el que ofrece la resurrección a los hombres caídos”.

    Llevada por el fervor del amor, la joven mujer quiere agarrarle a él, a él que llena toda la creación… Pero el Creador… la levantó hacia el mundo divino diciéndole: “No me toques; ¿me tomarías por un simple mortal? Soy Dios, no me toques… Levanta tus ojos a lo alto y contempla el mundo celeste; es allí donde me debes buscar. Porque yo subo a mi Padre, a quien no he dejado. Siempre he estado al mismo tiempo con él, comparto su trono, recibo el mismo honor, yo que ofrezco a los hombres caídos la resurrección.

    “Que tu lengua, desde ahora, proclame estas cosas y las explique a los hijos del Reino que están esperando que me despierte, yo, el Viviente. Date prisa, María, reúne a mis discípulos. En ti tengo una trompeta de potente voz; haz sonar un canto de paz en los oídos temerosos de mis amigos escondidos, despiértales como de un sueño, para que vengan a encontrarme. Vete y di: ‘el esposo se ha desvelado, saliendo del sepulcro. Apóstoles, quitaos de encima la tristeza mortal, porque se ha levantado, aquel que ofrece a los hombres caídos la resurrección’”…

    María exclama: “De repente mi luto se ha cambiado en danza, todo se ha convertido en gozo y alegría. No dudo en decirlo: he recibido la misma gloria que Moisés (Ex 33,18s). He visto, sí, he visto, no sobre el monte, sino en el sepulcro, velado no por la nube, sino por un cuerpo, al señor de los seres inmortales y de las nubes, su señor de ayer, de ahora y para siempre. Me ha dicho: ‘¡Date prisa, María! Como una paloma llevando un ramo de olivo, ve a anunciar la buena nueva a los descendientes de Noé (Gn 8,11). Diles que la muerte ha sido destruida y que él ha resucitado, aquel que ofrece a los hombres caídos la resurrección’”.

Fuente: ©Evangelizo.org


miércoles, 4 de enero de 2017

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO -"Venid y veréis"


TIEMPO DE NAVIDAD
MIÉRCOLES DE LA SEMANA II
04 de Enero

 San Romano el Melódico (?-c. 560), compositor de himnos Himno XVII, § 12-13

“Venid y veréis”

    El pecado ha sido borrado, la incorruptibilidad nos sido otorgada (cfr. 1Co 15,53), el Precursor nos ha manifestado nuestra entrada en gracia diciendo: “He aquí el cordero de Dios que lleva sobre él los pecados del mundo”. Él ha mostrado el acta de anulación a aquellos que habían contraído una gran deuda. Aquel quien se había estremecido en el seno materno lo ha proclamado hoy y lo ha dado a conocer: es aquel que se nos ha aparecido y que todo lo ha iluminado.

    El Bautista proclama el misterio: él llama cordero al pastor, y no simplemente cordero sino cordero que borra todas nuestras faltas. “He aquí el cordero,” dice, ya no hace falta un chivo expiatorio (cfr. Lev 16,21). Levantad vuestras manos hacia Él, todos vosotros, reconociendo vuestros pecados, pues Él ha venido para quitar, con aquellos del pueblo, los pecadores del mundo entero. Desde lo alto del cielo, el Padre nos ha enviado a todos ese don: aquel que se nos ha aparecido y que todo ha iluminado.

    Él ha disipado la noche funesta: gracias a él siempre es medio día. Sobre el mundo ha resplandecido la luz sin ocaso, Jesús nuestro salvador. En la abundancia, el país de Zabulón imita el paraíso, pues el torrente de delicias lo colman y una corriente de agua viva brota de él… En Galilea, contemplamos hoy la fuente de agua viva, aquel que se nos ha aparecido y que todo ha iluminado (cfr. Mt 4,15-16; Sal 35,9-10).

Fuente: ©Evangelizo.org


sábado, 10 de diciembre de 2016

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "Qué glorioso fuiste, Elías...que fuiste arrebatado en torbellino ardiente,...aplacarás la ira antes que estalle..."

TIEMPO DE ADVIENTO
SÁBADO DE LA SEMANA II
10 de Diciembre

     San Romano el Melódico (?-c. 560), compositor de himnos Himno sobre la profecía de Elías; SC 99, pag 337

“Qué glorioso fuiste, Elías...que fuiste arrebatado en torbellino ardiente,...aplacarás la ira antes que estalle...” (cf Eclo 48,9-10)

     Ante las perversidades de los hombres, Elías, el profeta, premeditaba un duro castigo. Viéndolo el Misericordioso le respondió al profeta: “Conozco el celo que tienes por el bien (cf 1R 19,14) Te irritas porque estás sin reproche, ¿no puedes perdonar? Yo no puedo dejar perder a uno solo, (cf Mt 18,14) yo, el único amigo verdadero de los hombres.” (cf Sap 1,6)

    Luego, viendo el Maestro el humor terrible del profeta respecto a los hombres, se preocupó de su raza. Alejó a Elías de la tierra que habitaba, diciendo: “¡Aléjate de la tierra de los hombres! Yo mismo, en mi misericordia descenderé con ellos, haciéndome uno de ellos. ¡Deja la tierra y sube, ya que tú no puedes tolerar la faltas de los hombres. Pero yo, que soy del cielo, viviré entre los pecadores y los salvaré de sus faltas, yo, el único amigo verdadero de los hombres.

    Si tú no puede habitar con los hombres culpables, ven aquí, vive en la región de mis amigos, donde ya no hay pecado. Yo voy a bajar, porque yo so capaz de tomar sobre mis hombros la oveja perdida (Lc 15,5) y llamar a los que sufren: “¡Venid, todos, pecadores, venid a mí, descansad!” (Mt 11,28) Porque yo no he venido para castigar a los que he creado sino para arrancarlos del pecado y de la impiedad, yo, el único amigo verdadero de los hombres.

    Así, Elías, cuando fue arrebatado al cielo (2R 2,11) apareció luego como la figura del futuro. Este tesbita (1R 17,1) fue arrebatado en un carro de fuego. Cristo fue elevado por las nubes y las potestades celestiales (Ac 1,9). El primero dejó caer desde lo alto del cielo su manto para Eliseo (2R 2,13). Cristo envió a sus apóstoles el Espíritu Santo, Defensor (Jn 15,26) que nosotros, en el bautismo recibimos y que nos santifica, como lo enseña aquel que es el único amigo verdadero de los hombres.

Fuente: ©Evangelizo.org


viernes, 11 de noviembre de 2016

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "Como en los días de Noé"

TIEMPO ORDINARIO
VIERNES DE LA SEMANA XXXII
11 de Noviembre

     San Romano el Melódico (?-c. 560), compositor de himnos
      Himno de Noé, estrf. 11ss

«Como en los días de Noé»

    El sabio Noé... siguiendo la orden de Dios, se embarcó en el arca con sus hijos y sus mujeres, en total ocho almas tan sólo. Gimiendo sin cesar Noé oraba así: «No me hagas perecer con los pecadores, Salvador mío, porque ya veo como el caos se apodera de la creación, y sus elementos quedan quebrantados por el miedo... Las nubes están a punto, el cielo está alterado. Los ángeles vienen a la vanguardia de tu cólera». Dichas estas palabras, Dios cerró el arca y la selló, mientras su fiel exclamaba: «Por el amor que nos tienes, salva a todos los hombres de la cólera, redentor del universo».

    El juez, desde lo alto del cielo, da una orden; inmediatamente se abren las esclusas, se precipitan las lluvias, torrentes de agua y granizo de una parte a otra del mundo; y el temor hizo brotar las fuentes del abismo inundando todas las partes de la tierra... Este fue el efecto de la cólera de Dios porque los humanos habían perseverado en su endurecimiento y no se había apresurado a clamarle con fe: «Por el amor que nos tienes, salva a todos los hombres de la cólera, redentor del universo»...

    Seguidamente, el coro de los ángeles viendo destruidos a los hombres carnales, gritaba: «¡Ahora los justos poseen toda la extensión de la tierra!» Porque al Creador le gusta ver a los que ha hecho a su imagen (Gn 1,26); por eso pone a parte a sus santos para salvarlos. Noé... suelta la paloma y ésta vuelve al atardecer con un ramo de olivo en el pico que, simbólicamente, anuncia la misericordia de Dios. Entonces Noé sale del arca, como de su sepulcro, según la orden que había recibido..., no como antiguamente había hecho Adán que había comido de un árbol que da la muerte, porque Noé produce un fruto de penitencia diciendo: «Por el amor que nos tienes, salva a todos los hombres de la cólera, redentor del universo».

    Han muerto la corrupción y la iniquidad; el hombre recto de corazón triunfa por su fe porque ha encontrado gracia... Entonces el justo (Gn 6,9) ofrece al Señor un sacrificio sin mancha...; el Creador respira el perfume de olor agradable y... declara: «Nunca más un diluvio caerá sobre el universo, aunque los hombres lleven una mala conducta. Hoy hago con ellos un pacto irrevocable. Pondré mi arco sobre todos los habitantes de la tierra para que les sirva de señal y me invoquen de esta manera: «Por el amor que nos tienes, salva a todos los hombres de la cólera, redentor del universo».

Fuente: ©Evangelizo.org