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martes, 18 de diciembre de 2018

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "Hará volver a numerosos hijos de Israel al Señor su Dios"

TIEMPO DE ADVIENTO
MIÉRCOLES DE LA SEMANA III
19 de Diciembre

     San Gregorio Palamas, obispo - Homilía 40: PG 151, 495-498.499.

«Hará volver a numerosos hijos de Israel al Señor su Dios» 
(Lc 1,17).    

    Toda la vida del que fue el más grande de los nacidos de mujer, es una sucesión de milagros. Y no sólo la vida de Juan —profeta antes de nacer y máximo entre los profetas—, sino todo lo que a él se refiere, tanto antes de su nacimiento como después de su muerte, sobrepasa los verdaderos milagros. En efecto, las predicciones que de él hicieron los más preclaros profetas lo llaman no hombre, sino ángel, antorcha luciente, astro radiante dotado de luz divina, precursor del Sol de justicia y Voz del mismo Verbo de Dios.

     ¿Qué más cercano y afín a la Palabra de Dios que la Voz de Dios? Al acercarse su concepción, un ángel venido del cielo sana la esterilidad de Zacarías y de Isabel, prometiéndoles que en su avanzada vejez engendrarán un hijo los que eran estériles desde su juventud, y asegurándoles que muchos se alegrarían de aquel nacimiento, que traerá a todos la salvación. En efecto, será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; además se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá a muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor; con el espíritu y poder de Elías. Como éste, permanecerá virgen, habitará como él en el desierto y corregirá a los reyes y reinas culpables. Pero le superará principalmente por ser el Precursor de Dios, pues irá delante de él.

sábado, 24 de junio de 2017

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO - "No hay nada oculto que no haya de manifestarse, ni nada secreto que no haya de saberse"

TIEMPO ORDINARIO
DOMINGO DE LA SEMANA XII
25 de Junio

     San Gregorio Palamas (1296-1359), monje, obispo y teólogo 
      Sermón para el domingo de Todos los Santos; PG 151, 322-323

“No hay nada oculto que no haya de manifestarse,
 ni nada secreto que no haya de saberse.”

    Dios, desde las alturas, ofrece a todos los hombres la riqueza de su gracia. El mismo es la fuente de salvación y de luz desde donde se derrama eternamente la misericordia y la bondad. Pero no todos los hombres se aprovechan de su gracia y de su energía para el ejercicio perfecto de la virtud y de la realización de sus maravillas. Sólo se aprovechan aquellos que ponen por obra sus decisiones y dan prueba con sus obras de su amor a Dios, aquellos que han abandonado toda maldad, que se adhieren firmemente a los mandamientos de Dios y tienen su mirada fija en Cristo, sol de justicia. (Ml 3,20)

    Desde el cielo, Cristo ofrece a los que combaten, el auxilio de su brazo y los exhorta por estas palabras del evangelio: “Si alguno se declara a mi favor delante de los hombres, yo también me declararé a su favor delante de mi Padre celestial.” (Mt 10,32) Como servidores de Dios, cada uno de los santos se declara a favor de Cristo en esta vida pasajera y delante de los hombres mortales. Lo hace durante un pequeño espacio de tiempo y en presencia de un pequeño grupo de hombres. En cambio, Nuestro Señor Jesucristo...se declarará a favor nuestro en el mundo de la eternidad, delante de Dios Padre, acompañado por los ángeles y arcángeles y todas las potestades celestiales, en presencia de todos los hombres, desde Adán hasta el fin del mundo. Porque todos resucitarán y estarán de pie delante del tribunal de Cristo. Entonces, en presencia de todos y a la vista de todos, dará a conocer, glorificará y coronará a aquellos que han guardado la fe en él hasta el final.

Fuente: ©Evangelizo.org